#Podcasting memories

Creo que la primera vez que supe que tenía un feed no era consciente de lo importante que era tener un feed (mínimo uno) siendo podcaster.

Una fuente web o canal web (en inglés web feed) es un medio de redifusión de contenido web. Se utiliza para suministrar información actualizada frecuentemente a sus suscriptores.

Así lo definen en la wikipedia, otra forma de entenderlo más fácil sería decir que un feed es, básicamente, un archivo índice con orden cronológico inverso (lo más nuevo aparece primero) que se actualiza automáticamente.  Nuestro programa para gestionar las suscripciones a esos feeds, descarga periódicamente ese archivo y lo compara con el que tiene . Si hay un cambio (nuevo episodio) nos lo notifica o lo descarga (según lo dispongamos).

Sigo con mi feed. Supe que lo tenía porque me lo pedía ITunes. No era para un podcast mío, ni siquiera puedo decir que fuera para un podcast, ¿o sí? Teníamos un programa en una radio convencional y nuestros oyentes que, siempre van por delante de los que deciden, nos lo demandaban para escucharlo después de su emisión. Realmente, si somos tajantes con las definiciones, yo necesitaba el feed para responder a la demanda de “radio a la carta” de aquellos oyentes.

 

Con bastante dificultad, porque los programas o aplicaciones hechos para “pasar la factura del software”, más que para ser útiles,  eran de todo menos intuitivos, conseguíamos recuperar la grabación de la emisión para enviarla vaya usted a saber dónde (arrastrábamos -informáticamente hablando- el audio a un lugar de dónde a veces desaparecía, como si fuera el  alojamiento Triángulo de las Bermudas) para que los demandantes recibieran aquel audio que buscaban ansiosamente en una web tremendamente lenta. Tengo que decir, en defensa de la radio en la que prestaba mis servicios, que nosotros teníamos mejor sistema para recuperar los audio de la emisión, pero el que habría creado el software ni lo tuvo en cuenta. Creo, pero solo creo, que ni preguntó por lo que había.  Es más, creo que aún tiene pendiente preguntar por ello y, ya hace unos años de esto.

Bueno, que me enrollo, el caso es que una que siempre tuvo ojo para estas cosas, o interés por estos temas, intuía (ya por aquel entonces) que estar en iTunes era básico. Investigué y fue entonces cuando descubrí que para que el “podcast o la grabación del programa” estuviese en iTunes era necesario el feed.  iTunes me pedía el feed. Aquella primera vez lo mandé directamente, sin pasarlo por ningún sitio.  Antes de contar como deshice mis pasos y los pasé por feedburner  (un gestor de feeds) tengo que relatar que un responsable  me dijo que los jefes (de más arriba) no querían que las grabaciones de los programas estuvieran en iTunes porque preferían que los “pinchazos” fueran en la web. A mí entonces no me pagaban por saber el valor de los enlaces externos en una web, pero a ellos sí. Decidimos mantener aquella conversación en secreto, hasta hoy. Bueno no, que ya lo había contado hace un año en mi Facebook, hasta el año pasado.

feedburner
Me di cuenta de que no controlaba la imagen que salía del podcast en iTunes, puesto que yo no podía “meter mano” en el lugar donde se alimentaba en feed y tampoco en iTunes. Supongo que,  investigando, buscando aquí y allá descubrí feedburner (aún no lo había comprado y semiabandonado Google). Ni siquiera estaba,, como ahora, investigando otras posibilidades. Me carteé con iTunes vía mail, y conseguí cambiar el feed. Total que ahora mientras escribo esto hay  algún que otro feed que sigue pasando por mi cuenta camino de iTunes. (Y hasta aquí leo porque hablo de programas que fueron eliminados de una radio que tras sufrir un ERE suprimió los programas deportivos, los más escuchados de la emisora).  En aquella web, pusieron primero unas especie de esquelas de los programas “fallecidos”.

 

Era como un “aquí yacen los restos sonoros de los programas que hemos decidido destrozar”. Luego,  “nos” pasaron a archivo y luego ya nos echaron tierra encima. Los programas que habían desaparecido de la radio también desaparecieron de la web, ni se oían en la radio, ni se oían en la web. Pero, que me estoy yendo del tema, en algún lugar (hasta el momento de publicar este texto) siguen los audios, alimentando el feed. Si cambian con la publicación de este artículo, ya lo haré saber.
Ahora que comparto muchos ratos de charla con gente que se dedica a hacer podcast, como yo, me llama muchísimo la atención la “adoración” que, podemos decir, sienten por el feed. Si no hay feed no es un podcast, dicen. De esa adoración surge este texto de recuerdo de mis principios con los feeds. Tengo mucho que aprender de los podcasters, entre otras cosas a cuidar mi feed. La fidelidad, para ellos, parece estar en el feed No hay casi necesidad de redes sociales o de publicidad porque la demanda está en el feed. Si lo quieres te suscribes. Ese es el compromiso del oyente, suscribirse. Y el del Podcaster, tener un contenido para alimentar el feed.

Pero no puedo acabar sin sembrar una duda “inocente” en la podcastfera.

La definición de podcasting es, según la wikipedia:

Consiste en la distribución de archivos multimedia (normalmente audio o vídeo, que pueden incluir texto como subtítulos y notas) mediante un sistema de redifusión (RSS) que permite opcionalmente suscribirse y usar un programa que lo descarga para que el usuario lo escuche.

Yo tengo oyentes que optan por no suscribirse al Podcast el Recuento, incluso los hay que no saben que se pueden suscribir. La suscripción es opcional. Son oyentes de podcast, porque lo oyen. ¿Son “distintos” a los suscritos? Para mi no 😉

Foto Logo FeedBurner: JimSideas
Captura Onda Madrid: Miguel Cabornero.


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