Esa expresión, la de “háblale al micro, se utiliza muchísimo como indicación de hacia donde debes dirigir tu voz al emitir sonidos en un programa de radio, televisión, un podcast…en suma, cuando tienes un micrófono delante.  Meditando sobre ella, y pensando en radio o en podcast (que es lo que yo hago),  la cambiaría por  “háblale al que te escucha, pero no pierdas de vista el micrófono”. En cualquier caso, esa expresión “háblale al micro” motiva este artículo.

La colocación del micrófono.

La teoría

Para calcular la distancia que debe de haber entre el micrófono y la boca se suele decir tiene que haber una cuarta”.

Cuarta es como se dice coloquialmente palmo (antigua unidad de longitud antropométrica: la medida entre el dedo pulgar y el extremo del meñique con la mano extendida – línea 2 del dibujo) .

Esa cuarta, ese palmo, marca la distancia “precisa” a la que debe de estar el micrófono de la boca.

La práctica

Lo cierto es que, cuando empiezas a hablar a un micrófono, estás pendiente de esa medida (debes estarlo). Luego olvidas. Pero, puedes olvidar para bien o para mal. Para bien, porque ya mecanizas la distancia, y aprendes a colocar tu micrófono a esa cuarta. O, para mal, porque te crees por encima de bien y del mal.

Las experiencias

  • He visto a ciegos que, sin dedicarse profesionalmente al micrófono, medían su distancia con él, conscientes de lo importante que es estar bien situado ante “la herramienta” para sonar bien.
  • He visto a profesionales “comerse” el micrófono (hablar tan pegado a él que, por eso, se usa la expresión “comerse”). La vieja escuela tendía (y alguno tiende – en presente) a pegarse más, en parte, porque mecanizaron la distancia en una época con “herramientas” de peor sensibilidad. Nunca es tarde para ponerse al día.
  • Muchos invitados de un programa de radio o de un podcast, no saben (ni tienen que saber), colocarse delante de un micro. Es tu “deber” preocuparte porque suenen bien, y en ello se incluye indicarles la distancia y colocarles bien el micrófono.

Recomendación

Guarda la distancia “precisa” con el micrófono. Mídela hasta que mecanices el lugar, e incluso, después. No pierdas plano.

El tipo de micrófono

Es importante conocer tu “herramienta” para sacarle el máximo partido. No me voy a dedicar a hacer un estudio profundo sobre los micrófonos, pero sí necesito que aprendas algo (si es que aún no lo sabes).

La teoría

Hay muchas clasificaciones de tipos de micrófonos en función de diferentes características. Para este artículo me voy a fijar en la que los clasifica según por dónde “escucha” el micrófono, por dónde capta el sonido. Su sensibilidad respecto del ángulo de incidencia del sonido. Son los patrones polares de los micrófonos. Básicamente pueden ser omnidireccionales, unidireccionales (cardiodes) o bidireccionales (figura de 8).

Cardiode: El diagrama polar de escucha es como un corazón. Mayor sensibilidad a los sonidos que le llegan de frente, y menor por la parte posterior.

Figura 8: Imagina dos cardioides juntos. Escucha por delante y por detrás, pero no por los lados, como un 8.

Omni: El patrón polar de este micrófono detecta la señal por todos los ángulos.

No pierdas plano

La teoría

El plano sonoro no es fácil de definir, pero sí es fácil de comprender en cuanto pongamos ejemplos. Se ha hecho mucha teoría sobre planos sonoros, sobre todo, hablando de cine.

Podríamos decir que el plano sonoro es un elemento más de la narración y que podemos distinguir cuatro tipos de planos sonoros:

Planos espaciales (¿dónde se desarrolla la acción?): en una granja con sonido de animales, en un atasco con sonidos de claxons de coches, en una iglesia (con reverberación)…
Planos temporales (¿en el presente, en el pasado, en el futuro?): una ambientación futurista con sonidos eléctricos nos puede situar en el futuro.
Planos de intención (hay una intención): El mejor ejemplo para entender estos planos que llevan una intención concreta son esas arpas que nos llevan al pasado, o la búsqueda de crear la misma sensación con un rebobinado.
Planos de presencia: Estos son los que nos interesan ahora, para este artículo. Indican la distancia del sonido con respecto al oyente. El oyente está en lo que llamamos plano principal, y todo lo que le llegue de audio le creará una sensación sonora en función de cómo situemos la fuente de producción sonora con respecto a él.

  • Primer plano: la fuente sonora está junto al oyente
  • Plano medio: la fuente sonora está a una distancia corta con respecto al oyente.
  • Segundo plano o plano fondo: La distancia ha aumentado.

Perdón por teorizar tanto, en seguida voy con la práctica.

La práctica

Imaginaros que grabo un episodio sentada con mi micrófono en medio de un banco en una plaza. Guardando la distancia “precisa” de mi boca con el micrófono. El oyente que escuche esa grabación escuchará mi voz en primer plano y los sonidos que se producen en la plaza estarán en esa narración sonora que él escucha en un segundo plano o plano fondo. Pero ¡ojo!, si aparece un vendedor de melones y se pone a una distancia prudencial, se situará en un plano medio en la narración que escucha el oyente, pero si se sitúa al lado puede que llegue a estar en primer plano, o incluso en lo que se conoce como primerísimo primer plano.

Esos planos de fondo, por supuesto, los puedes fingir o crear en un estudio de grabación. Y el tuyo, que es el que me interesa para este artículo, también.

Las experiencias

  • Muchas veces, gente con muchos años de experiencia, “pierde plano”.
  • He escuchado a muchos locutores mirando al invitado ( y perdiendo plano)  y no “a mi”, que en esa escucha soy el oyente. Puedes mirar al invitado y no perder plano, no solo puedes, sino debes.

Recomendación

No pierdas plano, salvo que estés buscando crear un efecto, no pierdas el primer plano. Cuando gires la cabeza para hablar con un invitado, no pierdas el plano del micrófono, el que te escucha está ahí.

Mis micros

Yo, mis podcast los hago con dos micrófonos diferentes. Depende de las necesidades uso uno u otro, lo explico en el artículo que encuentras en este enlace. Lo que no te recomiendo es mezclar micrófonos. Si vas a tener invitados, mejor procurar que los micrófonos sean iguales.

  1.  El Behringer C-1U – Micrófono para estudio (USB, 136 dB) que conecto vía usb al ordenador.  
  2. Uno de los tres micrófonos que vienen en el pack Behringer XM1800S – Maleta 3 micro.  El micrófono lo conecto con un  cable de audio XLR macho a XLR hembra a mi mesa, una Behringer Q1202USB – Xenyx mezclador q-1202-usb que conecto por USB a mi ordenador, que es dónde grabo el sonido mediante el programa Audition.

Si miras las capturas que he hecho de las instrucciones de ambos, el patrón polar es parecido.

Pero, a la hora de colocarlos, cada uno tiene un modo distinto (ver fotos). No hay nada como leerse las instrucciones y hacer pruebas para conocer, por ejemplo, dónde está el eje del patrón cardiode de tu micro. Conoce tu material para sacarle el mejor partido.

Si quieres evitar el popeo (golpes de aire excesivo en el micro) puedes: mejorar tu locución, ladear un poco el micrófono, y/o utilizar un antipopeo (te hablo de ellos en 10 chismes que me ayudan en mis podcast)

Tienes que decirlo, no leerlo.

La mejor improvisación es la que está preparada. Por supuesto que soy partidaria de los guiones, hay historias que si las cuentas sin ellos, se convierten en junglas. Pero es muy importante decirlo más que leerlo. Leerlo bien es decirlo bien, que no se note que lo has leído.

Recomendaciones

  1. Las preguntas no se leen, se preguntan.
    Recuerdo cuando estaba en el colegio y te dibujaban el diagrama de la entonación de una pregunta, era una línea que acababa en alto. Realmente, al hablar no preguntamos así. Pues no lo leas así.
  2. Los saludos no se leen, se dan. (En la radio es un arte, aprender a saludar al que te ha dejado grabada una crónica).
  3. Escribe para hablar. Mucha gente me ha dicho que no se acostumbran a leer. Suele ser gente que improvisa muy bien. Tienen esa virtud. Pero, ante un texto escrito, suenan a leído. Hay dos problemas ahí:
    • El texto no suele estar escrito para ser dicho sino para ser leído.
    • A leer para hablar, como a improvisar, se aprende.
  4. Repasa tus textos, encuentra las trampas.
  5.  Aunque no te guste escucharte, hazlo. Solo así sabrás dónde debes mejorar. Escucharte te ayuda a progresar.

Espero que este texto te resulte útil. Si tienes alguna duda que creas que yo puedo resolver, puedes ponerte en contacto conmigo en contacto@quesuenelabocina.com, o a través de twitter, soy @El_Recuento.


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