El otro día conocí, via twitter a una nueva oyente. O, dicho de otra manera, una oyente que se ha apuntado  a oir el recuento en esta nueva etapa, en la etapa en casa. Me llenó de satisfacción, de orgullo. Vamos creciendo poco a poco y eso, podría acabar convirtiendo en viable este empeño mio.

Viable, vaya palabrita, ¿eh? Básicamente, se trata de no tener que subir la música cuando me suenan las tripas. Tranquilos, que tengo reservas, desde que dejé de fumar cogi una capa que me rodea, pese a que escribí un maravilloso (modestia aparte) artículo que se titulaba “Dejar de fumar sin engordar”, no lo conseguí. Dejar de fumar, sí. Lo otro, no. Así que me viene bien que me suenen las tripas.

Dejo de enrollarme, episodio 30 en el que, por supuesto, está lo de aquella radio.

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